La condesa Olenska
[Miércoles, 21 de octubre de 2009] [10.45]
“Agora” es una gran producción realizada por un enorme director y que afortunadamente, no tiene nada que ver con el cine español. Una lejanía que provoca alegría y un enorme suspiro. El cine patrio está muy sobrevalorado por quienes lo crean -obviamente- y muy minusvalorado -la mayor parte de veces, con razón- por el público. Los espectadores le dan la espalda en las salas y, por mucho que les duela a estos personajes tan dados al autopiropo, no se descargan sus filmes, a pesar de que un injusto canon se empeñe en decir lo contrario.
La última película de Amenábar retuerce el estómago del espectador. Visualmente, es hermosa y grandiosa. En el reparto, Rachel Weisz está, como siempre, espectacular, aunque no se puede decir lo mismo de algunos de sus acompañantes. Las interpretaciones asépticas de varios actores hacen brillar aún más la suya, aunque van en detrimento del conjunto del filme.
El joven director, maestro antes que aprendiz, es el creador de una película que no sólo es grande en su forma, sino también en su contenido. Regresa Amenábar a una fuerte crítica a la religión, que ya hizo bien patente en “Mar adentro”. Si en esta película era el horrible padre Francisco, cura del Opus Dei, el que intentaba martirizar a Ramón Sampedro (Javier Bardem) con sus dogmas de vida, en “Agora” todas las religiones son simbólicamente criticadas sin excepción.
Cristianismo, judaísmo, paganismo... Todas, llevadas a su extremo más radical, son criticadas con incontestable razón por Amenábar. Es precisamente la ciencia la que se enfrenta a ellas pero sin éxito en esta ocasión. Con más fortuna en un presente que todavía tiene que enfrentarse a la irracionalidad de los que no se limitan a vivir su creencia, sino que aspiran a controlar también la vida de los que no tienen su fe.
El esclavo Davo convertido en héroe por el rufián Amonio, líder de los parabolanos, es un claro ejemplo de cómo mediante la manipulación -bien creando héroes o víctimas- han conseguido mucho los hombres con la religión como herramienta. Pues no hay que olvidar que hasta que la ciencia que amaba Hipatia demuestre lo contrario, los dioses son sólo un invento humano y nada más.
Pero aún va más allá el director, al criticar también el otro exceso, el de la adicción a la astronomía de la que hace gala Hipatia, que con sus dudas y su total entrega a los planetas se prohíbe a sí misma conocer el amor terrenal.
Rachel Weisz está increíble, como suele ser habitual en ella. Es una actriz imponente en cuestión de talento y con una sutil belleza que evita su encasillamiento fácil. Está claro que Amenábar no la eligió al azar, como tampoco lo hizo cuando decidió que Nicole Kidman sería la madre estricta y obsesionada de “Los Otros”. Cautivan a lo largo de todo el metraje sus miradas bajas, su sabiduría sin alzar la voz, su raciocinio comedido en claro contraste con el ruido demagógico de la religión.
Y todo ello sin olvidar que Hipatia, a pesar de tener una mentalidad abierta no deja de ser la dueña de unos esclavos a los que no trata mal pero a los que roba la libertad. Y que van con una argolla en el cuello.
La gran pega de “Agora”, además del cuestionable acierto en el reparto, es su pérdida de ritmo en ciertos momentos. Puede resultar aburrida para algunos espectadores y corre el riesgo de no enganchar. Pero a quien atrape, le fascinará. Le encantará la dignidad de Hipatia, la batalla interna del prefecto Orestes, el mensaje a favor de la razón y en contra de cualquier extremo radical, sea cual sea. Todos estos mensajes dan profundidad a un filme casi perfecto en su factura.
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Detalles de “Agora”
Chirrían: A veces, las peleas multitudinarias no resultan creíbles y los cristianos o paganos recuerdan demasiado a la realidad: una turba enloquecida de actores a la orden de “acción”.
Música: Maravillosa, como en todas las películas de Amenábar, aunque en esta ocasión no la compone él, sino Dario Marianelli, que ganó el Oscar por la banda sonora de “Expiación”.
Escenas: Todos los planos aéreos. En especial, el acelerado a cámara rápida en el que parece que los fanáticos cristianos son hormigas. O peor aún, cucarachas.
Otra más: Los pergaminos volando bajo la bóveda de la Biblioteca de Alejandría. Hermosa imagen para algo terrible: la destrucción de la sabiduría a manos de la locura.
Gore: Cuando entrega a Orestes el pañuelo manchado con su menstruación. Si alguien no sabe cómo decir que no a un pretendiente, aquí tiene una manera clara y sucia de hacerlo.
Cutre: Las letras impresas en la pantalla. Por el tipo de letra, arcaico.
Ficha comentada
Año: 2009
Duración: 126 minutos
País: España
Director: Alejandro Amenábar
Lo conocerán por... Ser uno de los escasos buenos directores que tiene el cine español. Este madrileño que nació en Santiago de Chile comenzó su carrera creando una obra maestra. Su debut, “Tesis”, no pudo recibir más piropos de la crítica y mayor aceptación del público. Un malísimo personaje interpretado por el peor actor Eduardo Noriega, un tristemente desaparecido de la escena Fele Martínez y una Ana Torrent aterrorizada protagonizaban este thriller redondo. Luego vendría la perfecta “Los Otros”, donde Nicole Kidman, sus hijos Anne y Nicholas (Alakina Mann y James Bentley) y la enorme mansión en la que vivían hacían retorcerse como una culebra el corazón de los espectadores. Sobre todo al descubrir que ellos eran “los otros”. Su gran fiasco fue “Abre los ojos”. Darle todo el protagonismo al mediocre Eduardo Noriega en una trama demasiada efectista la convirtió en una película moribunda, que luego remataría el antes maravilloso y ahora insoportable Tom Cruise con “Vanilla Sky”. Tampoco fue acertada su visión del valiente y digno tetrapléjico Ramón Sampedro en “Mar adentro”, que no dejó de ser un telefilme que convirtió inexplicablemente a Belén Rueda en la mejor actriz del mundo ¡...!
Guión: Alejandro Amenábar, Mateo Gil. Pareja que ha trabajado junta en casi todas las películas del joven director.
Música: Dario Marianelli
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Reparto
Rachel Weisz: Hipatia. La astrónoma que será la contraposición a la locura religiosa de su tiempo. Hermosa y demasiado influyente para la época que le tocó vivir, a la que llevaba varias elipses de ventaja.
La conocerán por... Esta hermosa y excelente actriz tiene en su poder una de las mejores películas del cine, “El jardinero fiel”, donde Ralph Fiennes se enamora, al igual que todos los espectadores, de esta joven idealista y valiente luchadora contra los intereses farmacéuticos en Kenya. En “Enemigo a las puertas”, Rachel conseguía de nuevo enturbiar la mente y la relación de dos hombres, el hermano de Ralph, Joseph Fiennes, y Jude Law, en plena II Guerra Mundial. También Hugh Jackman recorrió pasado y futuro para encontrar el árbol que da la inmortalidad en “La fuente de la vida”, con el objetivo de curar su cáncer. Además de haber sido perseguida por “ La Momia ” en dos ocasiones. Sin duda, Rachel Weisz levanta pasiones y no es para menos.
El resto del reparto lo ha conformado Amenábar con actores secundarios. Max Minghella, el torturado esclavo Davo, es el hijo del veterano agente de la CIA interpretado por George Clooney en “Syriana”. Rupert Evans, un Sinosio manipulador, es el joven agente del FBI compañero de “Hellboy” y atraído por la chica pirómana. Orestes, el prefecto y eterno enamorado de Hipatia, es Oscar Isaac, que ya se puso la túnica para ser José en la película “Natividad”, la primera estrenada en el Vaticano con el beneplácito de la Iglesia de la que ahora se ha vengado Isaac. Michael Lonsdale interpreta a Teón, padre de Hipatia que la ama con locura y que cometerá un error garrafal que costará caro. Más conocido en el cine francés, este veterano actor fue el agente del Mosad Papa en la grandiosa “Munich” y participó también en “Ronin”, donde ofrecía ayuda a Robert de Niro y Jean Reno.
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