CRÍTICA DE CINE

 

“Malditos bastardos”: una de las películas más flojas de Tarantino

 

La condesa Olenska

[Martes, 29 de septiembre de 2009] [08.00]

 

 

 

 

 

 

“Malditos bastardos” no es un ejemplo del mejor cine de Tarantino, uno de los maestros del séptimo arte gracias a sus filmes entretenidos, sorprendentes y terriblemente bien hechos. Quentin será uno de los grandes de la historia cinematográfica pero “Malditos bastardos” no estará incluida dentro de la misma lista que “Reservoir Dogs”, “Pulp Fiction” o las dos partes de “Kill Bill”.

Fallan los diálogos en esta película redentora. Tarantino siempre aporta brillantez a las conversaciones de sus personajes pero aquí esta chispa no hace acto de presencia. Ni siquiera en los momentos de mayor tensión -que son numerosos, casi todos ellos protagonizados por el “caza judíos” Hans Landa- el guión es bueno.

Es precisamente el personaje de Landa, interpretado por Christoph Waltz, el más interesante de todo el filme. Este actor austriaco con poco currículum ganó el premio al mejor actor en el Festival de Cannes gracias a este psicópata histriónico que aterroriza a todo el mundo, nazis incluidos. El “caza judíos” protagoniza las escenas más tensas de la película, a excepción de la que tiene lugar en el bar en el que tres bastardos han quedado con la bella actriz y agente doble Bridget Von Hammersmark.

Landa tiene fuerza y carisma, y es el único personaje que se merece estar en la nómina de Tarantino. Aldo Raine, interpretado por Brad Pitt, no tiene el gancho suficiente para ello. Le faltan matices. No engancha. Y las dos mujeres, espectaculares, no tienen cancha suficiente.

Diane Kruger borda el difícil papel de estrella de cine alemana al servicio de los aliados. Su temple, la doble actuación y los sutiles cambios en su rostro cuando las cosas se tuercen, unidos a su belleza, la hacen fascinante.

Mélanie Laurent, actriz que ha desarrollado su carrera en Francia, interpreta un papel similar al de “ La Novia ” Uma Thurman en las dos películas de “Kill Bill”. La venganza es su motor. Un personaje duro el de Shosanna Dreyfus, que consumará uno de los mejores finales del cine jamás visto.

El final. Suplico que no lean más allá de estas líneas porque es inevitable comentar lo mejor de la película, uno de los grandes desenlaces de la historia del celuloide. Ocurre precisamente en una sala de cine, que se convierte en sinónimo de venganza, de redención, de alegría incontenida, de justicia histórica. Una sangría bien merecida.

Si las risas de Shosanna Dreyfus aún suenan en sus oídos, es lógico e inevitable. Shosanna, con la necesaria complicidad de su fiel compañero sentimental Marcel, se vengará de la muerte de su familia mientras dos bastardos, en una descarga de adrenalina para goce de la conciencia universal, los ametrallan desde el palco.

La pasión por la violencia de Tarantino protagoniza también su última película. La muerte y la sangre vuelven a ser unos personajes más. Hay tiroteos y cabelleras arrancadas. No esperen que vayan a sobrevivir todos los “malditos bastardos”. Como suele ser habitual en su filmografía, la muerte y afecta a todos por igual, sean malos o menos malos. Tampoco hubo piedad con Vincent Vega.

La película es buena pero no llega al nivel de calidad de Tarantino. Él tiene el listón muy alto, altísimo, y sus fanáticos y los amantes del cine esperan mucho de Quentin. Siempre suele cumplir con las expectativas pero a veces no lo consigue. “Jackie Brown” y “Malditos bastardos” son la excepción.

Detalles bastardos

La frase: “Éste es el rostro de la venganza judía”.

“No” a Mike Myers: Innecesario el cameo de Mike Myers, que afortunadamente no llega a ser ni siquiera un papel secundario. Myers se ha convertido en una caricatura constante. Al menos, tuvo el mérito de crear a Mini Yo.

Escenas estelares: El encuentro en el bar con la actriz Bridget Von Hammersmark y casualmente con demasiados alemanes. Y el terriblemente maravilloso final del filme.

La banda sonora: Muy buena. Canciones con un estilo entre “Kill Bill” y “Pulp Fiction”.

Goebbels, bien: Acertada la visión que Tarantino tiene de Goebbels. Un tipo encantado de sí mismo, fascinado con el cine y con la aclamación del nazismo. Las alabanzas de Hitler a su último filme, “El orgullo de la nación”, harán que derrame lágrimas.

Hitler, mal: La caricatura de Adolf Hitler, demasiado histérico y trastornado, se queda en un amago. No es creíble, no es fuerte, no es risible ni lastimoso. Simplemente, no es.

Ficha comentada

Año: 2009

Duración: 153 minutos. Dos horas y media que no se perciben como tal.

País: Estados Unidos

Guionista: Quentin Tarantino

Director: Quentin Tarantino

Lo conocerán por... Director grande donde los haya, tiene pequeños bajones como esta película o “Jackie Brown”. Pero es un maestro del cine que destaca por su increíble originalidad en la dirección y el montaje, así como por la extravagante brillantez de sus diálogos y sus personajes rebosantes de carisma. Beatrix Kiddo, más conocida como “ La Novia ”, de “Kill Bill”; Vincent Vega de “Pulp Fiction”; Especialista Mike de “Death Proof”; y los señores de colores, especialmente el señor Blanco, de “Reservoir Dogs” han pasado ya a la historia del cine. ¿Se les sumará tímidamente Hans Landa?

Reparto

Brad Pitt: Aldo Raine. Conocido como “El Apache” y líder de los “malditos bastardos”. La esvástica marcada a cuchillo en la frente de los supervivientes es su seña justiciera.

Lo conocerán por… Obviamente, no necesita presentación. Además de formar ese estupendo tándem llamado “Brangelina”, con el que ha formado una pequeña ONU, este joven que debutó con “Thelma y Louise” y que se convirtió en un mito sexual ha mejorado mucho como actor en los últimos tiempos. En “Quemar después de leer”, de los hermanos Coen, hacía estupendamente de tonto. Uno de sus mejores papeles, sin que esto conlleve nada de ironía. Los Ocean's 11, 12 y 13 también son sinónimos de buenas actuaciones de Pitt, que es mejor en sus papeles humorísticos o chulescos -“Malditos bastardos” y “El club de la lucha”- que en los dramáticos. “El curioso caso de Benjamin Button”, fallida película eterna, así lo demuestra.

Diane Kruger: Bridget Von Hammersmark. Estrella de cine alemana y agente doble al servicio de los aliados. Arriesgadamente bella.

La conocerán por… Provocó la guerra de Troya, pues era Helena secuestrada por Paris (Orlando Bloom). Una disparatada historia de amor que provocó una guerra de diez años entre griegos y troyanos, y donde precisamente Brad Pitt transformado en Aquiles tenía la misión de recuperarla. Kruger sufrió una historia desencontrada con Josh Hartnett en “Obsesión”, película floja con muchos requiebros, una compañera de piso psicopáticamente enamorada y un final muy feliz. Diane también fue partenaire del cada vez peor actor Nicolas Cage en “La búsqueda”, donde la Declaración de Independencia de Estados Unidos era el mapa de un tesoro templario. Sí, el horror.

Daniel Brühl: Fredrick Zoller. Héroe de guerra nazi y actor incipiente. Se encapricha de la chica equivocada… afortunadamente.

Lo conocerán por… Engañó bien a su madre en “Good bye Lenin”, convenciéndole de que vivía en una Alemania en la que la Coca Cola no existía. Brühl, hijo de germano y española, se metió en la piel de “Salvador (Puig Antich)”, anarquista catalán condenado a muerte que no pudo ser salvado del garrote vil, convirtiéndose en el último preso político asesinado por el Estado.

 

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