HÁBITAT MUNDI

 

Editorial: La España invisible

 

Rosa Olivares

[Miércoles, 24 de junio de 2009] [09.00]

 

 

 

 

 

 

Esta imagen de Ugo Mulas nos retrotrae a una incierta memoria, un verano de 1958, año hoy lejano y olvidado pero que fue real y seguramente crítico y ansioso artísticamente, como todos en los que se celebra la Bienal de Venecia. Unos jóvenes Antonio Saura, Eduardo Chillida (los dos ya fallecidos), junto a otra persona no identificada, charlan en un Café Florian todavía sin restaurar en la Plaza de San Marcos de Venecia. Representaban a España, junto con Rafael Canogar y otros artistas del momento, un país con una estable dictadura, en una bienal que en esas fechas era sin duda el evento internacional más importante. Curiosamente, en ese momento, la España visible era parte de lo mejor de nuestro arte. Visible solamente fuera de España, por cierto. Quedaba velada la realidad de incultura e ignorancia artística que se vivía dentro del país, pero fuera quedábamos maravillosamente gracias a la habilidad de la derecha para ser más modernos que nadie hacia fuera y más reaccionarios que casi nadie para dentro de casa. Y un comisario inteligente y atrevido, Luis González Robles, que se ha olvidado demasiado rápidamente.

Cincuenta años después, la izquierda en el gobierno, volvemos a acudir a Venecia, esta vez con un artista que vive fuera de España pero que no supone en absoluto una bandera de la modernidad artística ni para los de fuera ni para los de dentro, sino más bien todo lo contrario de lo que significaron en 1958 Canogar, Saura y Chillida. Miquel Barceló es la España visible, la establecida, la oficial. Queda una España invisible, marginal y olvidada, llena de excelentes artistas, buenos y muy buenos comisarios, y bien informada artísticamente en general. Sin embargo construimos un país cada vez más de espaldas a nuestros propios creadores. Un país lleno de centros y museos de arte en el que difícilmente los artistas españoles consiguen exponer, individualmente unos pocos, y colectivamente poquitos. Centros reacios a proyectos de españoles pero babeantes ante cualquier videoartista serbio o bosnio, o colectiva de fotógrafos islandeses... Ni sumando el Reina Sofía, el MACBA, IVAM, MUSAC, CGAC, MARCO, Koldo Mitxelena, La Panera , etc., se exponen al año de forma individual más de treinta artistas españoles. Naturalmente, vascos en Euskadi, andaluces en Andalucía, catalanes en Cataluña, y en el Reina Sofía... Julio González y poco más. Y esos treinta artistas suelen ser siempre los mismos.

Estamos creando una España invisible para nosotros mismos, en la que el arte español de ahora no encuentra dónde ser visto, dónde ser analizado, renovando una vez más esa "deuda pendiente" con nuestra historia para que nuestros nietos salden una deuda que ni entenderán. No se puede entender un país si no se conoce su cultura, y el arte es una parte esencial de esa cultura. Nosotros ni entendemos ni vemos nuestra cultura, con un olvido histórico que se proyecta hacía delante sin fin, como una sombra que nos oscurece el camino.

 

 

[ Exit Express, Revista de Información y debate sobre arte actual nº 45, Junio / Septiembre 2009 ]

 

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