CRÍTICA DE CINE

Terminator Salvation: una secuela seria pero no apta para desmemoriados

“Terminator Salvation: The future begins” hace que en la primera media hora la cabeza eche humo. Si usted no recuerda el principio de la saga y es de los que se agobian porque quieren entender todo lo que pasa desde el minuto cero, no se agobie. El comienzo de esta película atenaza al espectador y lo tiene más pendiente de por qué suceden las cosas que de las impactantes imágenes que sacuden la pantalla.

La condesa Olenska
[Miércoles, 17 de junio de 2009] [10.40]

El pasado-futuro de Marcus se intuye y se desvela. El principal quebradero de cabeza es el por qué de la presencia de un adolescente Kyle Reese, padre del elegido John Connor. Este enigma sólo lo resolverán rápidamente dos tipos de personas: los fans de Terminator y/o los que dispongan de una excelente memoria. En “Terminator” a secas, la Resistencia, es decir, John Connor manda al pasado a Reese para proteger a su madre, la gran Sarah Connor. Una decisión que convertiría a Reese en el padre de John.

Sí, es un lío. Y sí, muy metafísico: si John Connor no manda a su padre al pasado, nunca hubiera nacido. Pero ya había nacido cuando lo manda. Ajá. Pasado, presente y futuro se dan la mano, se superponen y crean mundos paralelos e interdependientes de los que podríamos hablar durante siglos. Muy interesante y profundo. Lo malo es que esto conlleva demasiadas preguntas al inicio de la película, mucho moverse en la silla y agobiarse, hasta que uno se tranquiliza y comienza a disfrutar del espectáculo visual.

Tras el mal sabor de boca de “Terminator 3: La rebelión de las máquinas” -patético filme con una rubia impresionante corriendo, un Schwarzenegger que daba ya penita verlo y una Claire Daines que podría haberse quedado en casa- ahora, llega la redención. El siempre malhumorado Christian Bale da credibilidad a la película. Y no viene solo, sino junto con el poco conocido -hasta ahora- Sam Worthington. Interpreta a Marcus Wright, convertido en un ser anómalo que será clave.

“Terminator Salvation” tiene varios méritos. El primero, ser una máquina bien engranada. No es perfecta, al igual que tampoco lo son los robots T-800. Chirría porque no es sencilla para todos los espectadores -hace diferencias entre novatos y curtidos- y también por la presencia de algunos personajes sin mucha explicación.

Sin embargo, estas piezas sueltas se pueden ajustar. La primera, porque es achacable en parte a los espectadores. Y la segunda, porque los secundarios que pueden quedar un tanto desubicados (la mujer embarazada-enfermera-resistente de Connor o la niña negra sordomuda) no molestan.

En cuanto a los efectos especiales, un diez. Los terminators, los aviones rastreadores y los gigantes que se llevan a los prisioneros humanos, geniales. La resistencia, como una guerrilla, escondida con sus estrategias y discrepancias, creíble.

“Terminator Salvation” sigue la estela, como dice un buen amigo, de actualizaciones de películas míticas de ciencia ficción bien hechas y cerradas -como la reciente “Star Trek”- y que podrían convertirse en un ejemplo a seguir. A pesar del peso de continuar grandes sagas, son filmes entretenidos, con efectos especiales creíbles y un argumento con una minidosis de complicación -siempre sin pasarse-. Además, prescinden del típico personaje que se pretende gracioso cuando es odioso, o de la historia de amor metida con calzador. Y no, la última de Indiana Jones -“Indiana Jones y la calavera de cristal”- no entra en este paquete: ésa daba vergüenza ajena.

Las piezas de Terminator

-Schwarzenegger digitalizado: Gran favor le han hecho al ahora gobernador de California al digitalizar su cuerpo para que aparezca en una escena de la película. Y además, desnudo. Le han quitado 30 años de encima y le han puesto unos abdominales que ya le gustaría a él. Dio su permiso, por su puesto.

-Barandillas y pasillos: El escenario de la lucha entre John Connor y Terminator 800 dentro de Skynet recuerda al final de “Terminator 2: El juicio final”, en el que Schwarzenegger baja lentamente para fundirse y así proteger al elegido de su naturaleza inhumana. Conmovedor.

-La freaky de Helena: Si a Helena Bonham Carter no le ofrecen un papel de freaky, ella lo rechaza. Es la conclusión a la que se puede llegar si se repasa su biografía reciente: mona en “El planeta de los simios”, loca cocinera de carne humana en “Swenny Todd” o la mala malísima Bellatrix Lestrange en “Harry Potter”. Ahora va a estrenar “Alicia en el país de las maravillas”, de nuevo de la mano de su estrambótico marido Tim Burton. ¿Hará de gato sonriente o de huevo sentado en el muro?

-El serio de Bale: Sorprende la excesiva solemnidad de un Christian Bale que refleja en su cara cierta amargura a lo largo de toda la película. Eso sí, una interpretación irreprochable.

-Flipado: Connor cuando se pone a bucear a pleno pulmón en un mar embravecido buscando el submarino de la resistencia. Eso sobraba. Ya sabemos que Connor es el profeta, el elegido, el salvador. No hace falta que haga esa machada para demostrarlo.

Ficha comentada

Año: 2009

Duración: 115 min.

País: Estados Unidos

Guionistas: Michael Ferris y John Brancato

Música: Danny Elfman

Director: McG.

Lo conocerán por... ¿Se esconde detrás de estas siglas un director avergonzado de su obra? Pues en principio no. Se trata de Joseph McGinty Nichol, el culpable de las recientes películas, dos, de “Los ángeles de Charlie”, con Drew Barrymore, Lucy Liu y Cameron Díaz... Sí, seguramente esté avergonzado de su obra.

Christian Bale: El salvador John Connor. Duro, implacable, líder nato… Demasiado serio.

Lo conocerán por... Además de por sus múltiples broncas -se lleva mal con medio Hollywood, familia incluida-, Bale se caracteriza por su perfeccionismo y por elegir bien sus personajes, así como por la oscuridad y complejidad de los mismos. Bale ha protagonizado al Batman más profundo y castigado, al psicópata con clase de “American Psycho” o al alucinado protagonista de “El maquinista”. Hasta en la triste y tierna “Mujercitas”, uno de sus primerísimos papeles, tenía un pelín de oscuridad. Interpretaba a Laurie, el eterno enamorado de Jo que, rechazado, se iría con su hermana pequeña y le diría esta horrible frase: “Siempre supe que me casaría con una de las hermanas March”.

Sam Worthington: El bello, sereno y fuerte Marcus Wright. Intrigante al principio, un héroe al final.

Lo conocerán por... Muy poco hasta ahora pero seguro que por mucho en el futuro. Desde el 2006, lleva esperando con una paciencia infinita que la nueva película de James Cameron vea la luz. El director de las dos primeras -y grandísimas- películas de Terminator comenzó a rodar hace tres años “Avatar”. Se trata de un filme muy ambicioso, una lucha entre humanos y alienígenas en formato 3D. Si es igual de mala que “Titanic”, el hombre que se creyó el “rey del mundo” podría sumergirla junto al barco. Con suerte, Sam Worthington se acercará a Lanzarote para rodar alguna escena de “Furia de titanes”, remake que tendrá como uno de los escenarios la lava lunar de Timanfaya. En el 2006, Worthington protagonizó una extraña versión de “Macbeth” en la que era jefe de una banda callejera y se enamoraba de una drogadicta con depresión postparto... En fin, todos los inicios son duros.

Michael Ironside: Jefe oficial de la Resistencia , en dura rivalidad con el líder espiritual, Connor. Duro y con mala leche.

Lo conocerán por... Ser también uno de los miembros de la resistencia en la maravillosa y estéticamente genial serie televisiva “V”. Se codeaba con Lydia, Diana, Mike Donovan, “la niña de las estrellas” y no dejaba vivo a ningún lagarto que pasara junto a él. También participó en películas míticas como “Top Gun”, donde era instructor de vuelo del acomplejado Maverick (Tom Cruise). En “Desafío Total”, le hacía la vida imposible al confuso Schwarzenegger, además de quedarse con la guapa y falsa Sharon Stone.

 

 

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