Santiago Alemán, pintor y profesor de dibujo artístico de la Escuela de Arte Pancho Lasso, considera que en Canarias existe un “exceso de politiqueo en la Educación ” y que por desgracia los puestos de mayor responsabilidad están copados por pesonas sin “bagaje cultural y académico”.
“No son espejos para mirarse como ejemplo, empezando por la consejera” de Educación, Milagros Luis Brito. “Que me indiquen qué publicaciones ha hecho, qué cursos han impartido ella y el mismo presidente del Gobierno canario”, Paulino Rivero. Es por lo que, subraya, en Canarias “vamos a la cola de todo”.
Alemán se queja de que en el terreno de las enseñanzas artísticas la “calidad” que se publicita desde la Administración no se corresponde con la realidad. “No llega el dinero; ya hay una cola de acreedores esperando para cobrar, y no es solamente en este centro. En todos los centros de la Isla , de la provincia, y de la región. A eso le llaman ellos calidad de la enseñanza”.
La Escuela de Arte Pancho Lasso ha tropezado en el último año en varias ocasiones con la Consejería de Educación: primero, cuando no se implantaron los estudios superiores de diseño a pesar de reunir condiciones para ello; y recientemente al pretender retirar los cursos de ebanistería y cerámica.
Santiago Alemán está convencido de que esto sucede por que se trata de la Escuela de Arte “de una isla periférica, de una isla satélite, puesto que las islas planetarias son dos, Gran Canaria y Tenerife”. “No se paran ni un momento en analizar las carencias que tienen el resto de las islas”, afirma.
Pone como ejemplo el caso de la escuela de empresariales que la academia Microsistemas quiso implantar en Lanzarote y cuya autorización fue denegada por la Universidad de Las Palmas a pesar de luego la Justicia le dio la razón.
Y recuerda que cuando se constituyó la Universidad de Las Palmas se convenció a mucha gente asegurando que se iba “a hacer una universidad más abierta, que no sería una universidad concentrada solamente en Gran Canaria, que se abriría a las demás islas”.
“Siempre se ponen cortapisas”, añade. “Autorizan la Escuela de Enfermería y para sostenerla es un follón. La de Turismo, que está en Tahíche, para sostenerla es un follón. Siempre que si lo paga el Ayuntamiento, que si lo paga el Cabildo, que si lo paga este, que si lo paga el otro. El Conservatorio, que si le reconocen el grado elemental, que si no se lo reconocen”. “Hasta dónde vamos a llegar”, se pregunta.
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