Ángel Valiente
[Viernes, 8 de mayo de 2009] [09.00]
Queridos amiguitos, siempre bien amadas amiguitas. Sigo dando vueltas por el mundo mundial y me sirvo de escribirles esta semana desde “mein liebling Stadt”, Berlín, ciudad que personalmente considero el centro de Europa.
Y les voy a dejar esta semana con un divertidísimo cortometraje que tuve la oportunidad de presenciar en la sección oficial correspondiente del pasado festival de Málaga. Trataré de seguir buscando cortos que me gustaron durante aquel evento para compartirlo con ustedes.
“Quid pro quo”, ojo por ojo y diente por diente. La que me debes me la pagas y la que te debo me la cobres. Magnífico e interesante planteamiento el que hacen Fran Araujo y Manuel Burque como arranque de su historia. ¿Qué te debo si por error te orino encima? ¿Cómo piensas cobrarte? ¿Acaso nos debemos algo de antes?
Tranquilos, tranquilos; no se me preocupen ni se me cambien de página. El corto dista bastante de los designios de la coprología y la lluvia amarilla y camina más bien hacia los derroteros de la comedia. No les pienso enseñar ninguna guarrada, que para eso hay otras webs, por lo que cuentan...
Araujo y Burque ponen a sus personajes en una situación curiosa y los llevan por el sendero del esperpento para regocijo de los amantes del humor inteligente. Y lo hacen haciendo una magnífica puesta en escena que complica, de manera sin embargo efectiva, la producción. Tres poderosos planos secuencias llenan todo el trabajo para apoderarse de la acción y transportarnos por toda la historia con cadencia exquisita.
¿Saben qué es un plano secuencia? ¿Y si desde esta semana les hablo un poquito de técnica cinematográfica? Sin aburrirles, por supuesto, si no, no sería yo. Y ni siquiera cada semana, sólo de vez en cuando, ya me conocen. Cuando me apetezca.
El plano secuencia nació con el primitivo cine mudo en el sentido en que las primeras películas de la historia no dejaban de ser filmaciones ininterrumpidas de representaciones teatrales desde el principio al fin. Es decir, no había cortes. Desde aquel punto de partida llamamos hoy plano secuencia a aquellos planos de larga duración dónde la cámara se mueve por diferentes perspectivas buscando la acción en pantalla y a los actores que, por supuesto, tienen memorizado al dedillo el texto, los movimientos que deben hacer y cómo interpretar su personaje. Y todo, absolutamente todo, sin un solo corte.
¿Se imaginan el trabajo de planificación que tiene un plano secuencia para que todo salga bien durante muchos minutos seguidos? ¿Sin que se desenfoque la cámara, se mueva alguien erróneamente o se equivoque algún actor en el texto?
Si les gustan los planos secuencia y saben apreciar la dificultad de realizarlos, directamente les aconsejo “La soga”, de Hitchcock.
Me apetecía contarles por último y en cuanto a los protagonistas del corto que son dos de las caras nuevas que más se van a ver en los próximos años y mucho que me alegro de ello porque me consta que son de los que más huevo han mamado desde hace muchos años en esta profesión tan difícil.
Pero ahí están: tanto Luís Callejo como Natalia Mateo han llegado para quedarse. Ojo no aparezcan pronto en las nominaciones para los Goya, quizá Natalia este mismo año por “La vergüenza”. Como vergüenza y tristeza sigue dándome cada vez que paseo por lo que queda del “Mauer” en esta ciudad y que me dispongo a visitar nuevamente mientras les dejo con el corto.
Guten tag!
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