Fueron presentados un total de 195 trabajos

“Figuras amorosas y figuras literarias”, carta ganadora en el concurso Los Novios de El Mojón

La carta “Figuras amorosas, figuras literarias”, de José Ángel Guzmán Pérez (Barcelona), se adjudicó el primer premio del concurso Cartas de Amor y Desamor “Los Novios de El Mojón”, un certamen que cubre su cuarta edición y que está convocado por el Departamento de Cultura del Ayuntamiento de Teguise.

Salpreso.com
[Jueves, 23 de abril de 2009] [14.30]

Un total de 195 trabajos compitieron en esta edición por hacerse con alguno de los primeros premios. El segundo mejor valorado por el jurado correspondió a la lanzaroteña María Matilde Corredera, mientras que el tercer premio fue a parar a Jonathan Hazout Jiménez, de 28 años de edad y natural de Valencia.

Saúl García Crespo, portavoz del jurado, destacó la originalidad y calidad literaria de la carta ganadora, y apostilló el carácter de desamor que presentaban muchos de los trabajos. El resto del jurado lo componía esta mañana Pilar Hernández, lectora y transcriptora, y el profesor de Literatura Juan Pérez. En el fallo del concurso estaba también la edil de Cultura, Noelia Umpiérrez.

‘Figuras amorosas, figuras literarias'

"Barcelona, 31 de enero de 1940

Querida Oceanía Reyes.

Aunque nada de lo que leerá en esta carta, que pretende ser alegórica, sea digno de analizar en sus clases de literatura, ni suficiente para aprobar la asignatura, dígame al menos, si no merezco un excelente en el amor que siento por usted.

En súplica, acláreme por favor, si mi corazón no late, sino que como un terremoto se arranca a removerme y a retumbar rítmica y rápidamente cuando estoy cerca de usted, se trata de un amor aliterado, onomatopéyico o por armonía imitativa. Explíqueme, como sólo lo sabe y puede hacer usted, si al sentir que este amor no es un horror, sino un honor, estoy viviendo un afecto por asonancia o por paranomasia. Cuando despeje mis dudas entonces conocerá la magnitud del amor que he sentido por usted durante este año.

Seré claro con esta epanortosis y le diré que la quiero, ¿pero, qué digo?, la adoro, la idolatro, la necesito como unos labios a otros, en definitiva, la amo. Ya sé, como le digo con esta epanalepsis, que en las condiciones actuales -y subrayo "en las condiciones actuales"- un simple monosílabo suyo dirigido hacia mí seria mi salvación sentimental. Lo que no se, en dubitación, es si seré desgraciado si usted me niega su amor o si seré más desgraciado aún si opta por el silencio eterno. Disculpe que haga tantas preguntas, pero necesito saber si ha oído mi oxímoron que le grita en silencio que la amo desesperadamente, que la quiero a mi lado para siempre .y que cuando usted habla durarte sus cuarenta y cinco minutos seguidos, dando sus lecciones, calla 1o que yo deseo y necesito oír. Por último, esta que haré ahora no necesita respuesta porque es retórica. ¿Será verdad que el amor le hace a uno escribir cosas tan sentidas y sin sentido como las que he puesto en esta carta?

A estas alturas creo que ya es el momento de abrirme totalmente e ir un poco más allá.

Permítame que, con esta anáfora, la toque; permítame que, con esta anáfora, la sienta; permítame que, con esta anáfora, la ame. Crea en estos quiasmos y déme amor, que amor recibirá; sepa que cuando la amo, muero, que cuando muero, la amo. Oceanía, perdona que te tutee brevemente, pero es que tú y tu cabello, y tus labios, y tus manos, y tu cuerpo, y toda tú eres mi polisíndeton favorito. En reduplicación, ámeme, ámeme hasta que venza su propia resistencia y en antonomasia sea como Agustina de Aragón y de usted el siguiente paso para que nuestra historia continúe, porque hace meses que se inició para mí.

No tiene idea de lo que pasa cuando estoy sentado frente a usted. En prosopopeya mi asiento tiembla, el papel palpita y el lápiz suda. Tampoco sabe que su dulce voz me alimenta sinéticamente. Créame cuando le digo que usted es, metafóricamente, amor en estado puro. Por amor, o por alegoría, entrégueme su corazón. Excuse que haga ostentación y que le diga que sólo Dios y toda su corte celestial saben cuánto la amo. Usted, durante este breve año, se ha transformado en mi metonimia preferida, al ser la conquistadora y la conquistadora de mi sentimental tierra virgen. Déjeme decirle, que me ha vuelto la vida un hipérbaton universal este amor. Dese por enterada de una vez que, por culpa de este asíndeton, amo, siento, padezco, vivo, sueño... Para acabar, y no podía ser de otra manera tratándose de amor, de mí amor por usted, le digo hiperbólicamente que me muero cuando calla, que resucito cuando habla y que vivo cuando ríe.

Ahora, que ya no quedan secretos de mi parte, sólo me queda rogarle que niegue que siento un amor dilógico al ser usted, para mí, una marea que no marea, o que no siento una anadiplosis al pedirle que me bese y me pinte de carmín, de carmín pínteme v béseme. Contradiga mi epanadiplosis de amante que ama a amante. Dígame, si me equivoco, que no es una epifora que la ame tanto como usted me ama. ¡Porque usted me ama!

Su aún alumno.

Rubén Bello".

 

 

 

info@salpreso.com

 

[Condiciones de uso | | ]

Salpreso.com

volver | subir | imprimir

 

 

Destacamos

Tambores