Presenta este jueves su segundo libro, 'Rostros de un paisaje'

Miguel Hernández, un fotógrafo maldito: “Realmente las mejores fotos las hago sin mirar por el visor”

Curtido en el fotoperiodismo, Miguel Hernández presenta este jueves por la noche su segundo libro, ‘Rostros de un paisaje', en el que inmortaliza miradas cargadas de experiencia. Fotógrafo maldito, como el mismo se define, su obra está plagada de trabajos en los que ejerce la denuncia social y la provocación.

R. Fuentes | F. de la Cruz
[Miércoles, 22 de abril de 2009] [15.02]

- Este jueves, 23 de abril a las 21.00 horas, se presenta su último libro en el Convento Santo Domingo en Teguise. ¿Qué es lo que retrata ‘Rostros de un paisaje?

- Este libro, ‘Rostros de un paisaje', va en blanco y negro; me gusta más el blanco y negro que el color para trasladar este tipo de fotografías. Y de lo que trata es de sacar a gente por sus profesiones, o por profesiones que están a punto de desaparecer o ya han desaparecido. En la mayoría de los casos son gente mayor, que han vivido guerras, posguerras, calamidades. Es una experiencia importante porque aprendes mucho. Las miradas de los personajes son curiosas porque ellos no quieren posar; ellos lo que quieren es que le hagas la foto rápido... Unas veces te miran con miedo, otras con cierto reparo.

- ‘Huellas de un pueblo' es el título de otro de sus libros. ¿Trata de lo mismo?

 

"Unas veces te miran con miedo, otras con cierto reparo"

 

- Era un proceso parecido, el proyecto viene de años atrás. Empecé a hablar con el Cabildo pero pasaron de mí completamente. Como es habitual en el Cabildo, cuando vas allí a intentar explicar una historia, a ver que tal, no te dan ninguna oportunidad. Si vienes de fuera quizás tienes más oportunidades: te pagan el coche, la comida, el hotel, y el trabajo. Los fotógrafos de aquí tenemos ese gran problema. Además me dijeron que ese tipo de libro no iba a funcionar; ahora estoy viendo que se han equivocado porque este es el segundo relacionado con la misma temática. Por lo menos así el Cabildo aprende un poquito. Hay fotógrafos muy buenos en la isla de Lanzarote.

- ¿Cuáles son las dificultades que entraña un trabajo de estas características?

- La lentitud; a veces es muy lento el progreso. Los fallos de otras personas relacionadas, que te dan fechas que no son, teléfonos que no valen, gente que no vive. Imagínate que vayas a tocar a la puerta de una casa preguntado por una persona, y que te digan: ‘No, ha fallecido'. Eso es muy chungo pero me ha pasado.

Miguel Hernández, fotógrafo

- En su caso, ¿qué determinó su profesión de fotógrafo?

- El no aparecer en la fotos familiares de niño, en ninguna. Realmente era porque las hacía yo. Creo que fue por ahí por donde empezó la cosa.

- ¿Fotografía analógica o digital?

- Me gusta mucho el carrete porque me da más calidad. Sigo trabajando con rollo. Me parece mucho mejor para tenerlo guardado. Lo digital se puede romper, rayar, borrar sin querer; lo digital es un poco raro, entre comillas. Pero hay que estar en la vanguardia. Hay que estar en lo digital porque no hay otro remedio. Quizás me quede cuando aprendí blanco y negro en el laboratorio, copiando fotos y revelando negativos. Es un mundo importante cuando eres un pibito y estás aprendiendo. Ves la copia salir cuando la emulsión de plata aparece y ves la imagen; es algo flipante cuando tienes 15 o 16 años. Tengo un recuerdo grato pero sería una pérdida de tiempo volver atrás.

- En su trabajo de fotógrafo, ¿hay un compromiso con la vida?

 

"Queremos ocultar lo malo, lo sucio, lo repugnante..."

 

- Yo pienso que debe de haber un compromiso. Siempre. Que estés a gusto haciendo lo que quieres pero siempre desde el compromiso. Pongo de ejemplo la Rocar: durante los años -más de una década- que llevo haciendo fotos en la Rocar he visto cambios. Tengo fotos de ese cambio. De la gente que ha estado allí; de lo que ha pasado. Gente que se ha ahorcado, que se ha suicidado allí dentro. Movidas fuertes de una trama social con la que luego haces una exposición, y te quitan esa exposición a los pocos días porque viene la Navidad. Queremos ocultar lo malo, lo sucio, lo repugnante, lo peligroso, que los ciudadanos no lo vean, y vamos a hacer el Belén que es chachi .

- Sus fotografías, ¿han sido censuradas en alguna ocasión?

- Sí. Yo pienso que sí. Y ha pasado. Alguna foto sí me han descolgado de alguna exposición. Exponerla el viernes y el lunes cambiarla sin darte ningún detalle, y ya está; “las hemos cambiado porque son fuertes y el público se va a quejar”.

- ¿Se considera usted un fotógrafo maldito?

- Sí. He hecho cosas que están guardadas, que no se pueden sacar, y ya veremos el momento de sacarlas. Pero sí, claro. Intentas dar más; provocar un poco, porque la provocación también llama más la atención a un tipo de fotografía complicada y peligrosa.

- En su vida y trabajo de fotógrafo, ¿quiénes son los referentes?

- Me centro en gente muy buena, que son muchos. Robert Cappa, como fotoperiodista, para mí es uno de los mejores aunque estaba demasiado valorado, porque había otra gente trabajando en esa época que también tenían buen material. Está Cartier Bresson, un fotoperiodista que maneja el realismo de la fotografía en blanco y negro. Los principios de la revista Magnum, que eran importantes. Luego hay otro tipo de fotógrafos, como David Lachapelle, de los años 80 y 90, que prepara algo más conceptual, más elaborado, de cajón de pintar; hace una escenificación de modelos; me parece genial también. O Jaime Newton, que es uno de los más grandes. Y de la gente de aquí también tengo que hablar. Tenemos buenos fotógrafos, que han hecho cosas buenas, y que la gente no les reconoce el mérito que realmente tienen. José Luis Carrasco, Adriel Perdomo, Javier Fuentes, Pepe Vera, José María del Corral, Alberto Rojas, José Luis Rojas, que es uno de los más antiguos, Fañi, Kepa Herrero, Javier Sáenz, Gerson... Muchos.

- Más allá de su cámara ¿qué hay?

- Yo veo la vida como un cuadriculado. Lo que hay fuera no me interesa. También es verdad que mi tipo de fotografía, cuando voy a la calle y hago cosas, es no mirar por el visor. A veces pienso: ‘vaya un petardo de fotógrafo que soy' porque realmente las fotos mejores las hago sin mirar por el visor.

Fotografía en Lanzarote

- Hablando de fotoperiodismo, y en Lanzarote. ¿Está reconocida la labor de los fotógrafos?

- No, para nada. En Canarias, igual en Las Palmas alguno sí pero en Lanzarote, imposible. Me pregunto qué es lo que va a pasar con la gente que está en la Escuela de Arte Pancho Lasso trabajando y estudiando fotografía, qué va a ser de ellos cuando terminen los módulos y salgan a la calle. Qué trabajo van a buscar si están todos los puestos ocupados con gente como yo, o más veterana y con más años. No vamos a perder el trabajo, lógicamente; queremos seguir trabajando. Dónde van a meter a esa gente.

- Las tiendas y los bares, ¿son sitios adecuados para exponer una obra artística?

- No. Para nada. Lo odio. Y de hecho ya se acabó mi historia de bares en bienales y tal. Me retiro. No quiero porque creo que no es bueno. Así estos centros de cultura no van a apostar por la gente que pone las fotos en los bares. Que es un detalle. Es guay estar en un bar y ver fotos pero terminas cansándote, y haces colaboraciones un poco estúpidas porque no te pagan ni el copiado; entonces no merece la pena.

- Hablando de fotografía, ¿qué le falta o necesita Lanzarote?

 

"Es guay exponer fotos en un bar pero terminas cansándote"

 

- Un centro de fotografía podría estar bien. Y que la gente apueste por la cultura. Hay cosas grandes en Lanzarote como para montar una movida interesante, es el caso de Las Maretas de Arrecife en el barrio de San Francisco Javier. Yo he tenido la suerte de estar dentro y aquello es maravilloso para hacer algo como un centro de fotografía. Un rollo más de artisteo, para escultura, pintura, un poco de todo.

- Hablando de fotografía, y en Lanzarote, ¿hay intrusismo?

- Muchísimo. Hay muchísimo intrusismo. Si. Es una pena pero si hay mucho. Aquí alguien compra una cámara, que vale muy cara, que te hace veinte mil funciones, y con solamente hacer clic se cree que ya tiene todo hecho. Hay bastante intrusismo en Lanzarote, desgraciadamente.

- Y ahora, ¿cuál es el siguiente paso?

- El siguiente paso es intentar -como tengo bastante material- buscar financiación para editar otro libro. Creo que los libros son mejores que las exposiciones porque las fotos, en las exposiciones, se ponen y se quitan, y en los libros siempre quedan. El libro es un soporte bueno para hacer cosas. Tienes que buscar que la gente crea en ti y, lógicamente, lo ideal sería salir del circuito de las instituciones para tener el control total del trabajo.

 

 

 

info@salpreso.com

 

[Condiciones de uso | | ]

Salpreso.com

volver | subir | imprimir

Destacamos

El tren
Gabriel Martín
Cortos de comedia
Ángel Valiente
Si non è vero
Sergio Kiernan

 

 

Viñeta

Mierda hasta arriba
Felipe de la Cruz