El Museo Aeronáutico guarda los secretos de la aviación

Las primeras alas que tuvo Lanzarote

El aeropuerto de Guacimeta supera de largo los cinco millones de pasajeros cada año y desde las instituciones insulares se reivindica una ampliación de la pista de hasta 1.500 metros hacia el mar. Está entre los 10 aeródromos más importantes de España, pero la historia de la aeronáutica en la Isla es reciente. Descubre sus grandes hitos.

R. Fuentes | F. de la Cruz | M. de la Hoz
[Miércoles, 8 de abril de 2009] [12.30]

Todavía no se ha cumplido un siglo del mediodía de aquel lunes, 22 de diciembre de 1919, cuando Henry Lefranc y James Roujand, venidos del cielo, amerizaban con una hidrocanoa monomotor George Levy GL-40 en la Baja del Camello. Frente al cementerio marino que un día tuvo Arrecife. El avión, sujeto por un ancla, quedó fondeado muy cerca de la orilla en la playa del Reducto (1).

Archivo de José A. Granados.

Los pilotos, que no sabían hacerse comprender en castellano ni había nadie entre los presentes que supiera entenderlos en su idioma francés, serían llevados en procesión y golisneo de la multitud hasta el ayuntamiento y presentados al alcalde, que mandó poner vigilancia policial al extraño ‘aparato volador' no fuera a desmadrarse la curiosidad que despertaba entre los naturales.

Durante el par de días que los pilotos permanecieron en Arrecife, fueron agasajados con tal regocijo de las autoridades municipales, y de otras personalidades de la población, que el insigne Isaac Viera, en un convite que organizaba el Casino, les brindó unos versos: “Ustedes los aviadores y nosotros los poetas, somos personajes que siempre estamos en el aire, con una diferencia, cuando aterrizamos, a ustedes los aviadores se les da un gran banquete y nosotros, los poetas, tenemos que conformarnos con el vil salpreso”.

Con el discurrir de los años amerizarían también en Arrecife varios hidroaviones Dornier Wal. Primero lo hacía el que pilotaba Ramón Franco, el 7 de febrero de 1924. Tiempo después, el 14 de febrero de 1927, amaraban los tres aparatos que formaban la Patrulla Atlántida. Y, en 1930, hacía lo propio una nave de la compañía alemana Luft-Hansa.

Ya volaba el año de 1933, cuando tres hidroaviones Loire Nieuport 130 de la dotación del portaaviones de la Armada Francesa ‘Comandant Teste', que se encontraba fondeado en El Río, se posaron sobre las aguas de la bahía de Arrecife.

El 'embrión' del aeropuerto

Andando el tiempo, son las necesidades logísticas y los futuros planes de expansión de la compañía Líneas Aéreas Postales Españolas (LAPE), que precisa de unos aeródromos de socorro para sus vuelos desde Madrid a Canarias, lo que va a determinar el establecimiento, el 23 de abril de 1936, de un campo de aterrizaje en los Llanos de Guacimeta.

Sin embargo, aun con la ilusión que despertaba el mundo aeronáutico en las autoridades locales, no fue hasta el 24 de julio de 1941, estando muy avanzadas las obras de construcción del aeródromo militar de Arrecife, que aterriza el primer avión en Lanzarote, un Junker JU-52 del Ejército del Aire.

Autorización del aeropuerto.

Es en 1946 cuando las letras que cuentan la historia de la aeronáutica en Lanzarote van a escribir sus páginas más significativas. En mayo, justo unos días después de ser obtenida la autorización provisional que permite el uso del Aeropuerto militar de Arrecife por el tráfico comercial civil, se establece la primera línea aérea comercial entre Tenerife y Sidi Ifni, con escalas en los aeropuertos de Gando, Arrecife y Cabo Juby. La autorización definitiva sería otorgada al año siguiente.

Y, el 12 de junio, se inicia el transporte de pasajeros por vía aérea entre Las Palmas y Lanzarote con un avión Junker JU-52 de la compañía Iberia. En septiembre se modifican los servicios que presta la citada compañía, estableciendo un nuevo itinerario: Tenerife-Gran Canaria-Fuerteventura-Lanzarote.

Aquel año de 1946, que la incipiente actividad comercial del Aeropuerto militar de Arrecife nos abría con alas propias a los brazos del mundo, hasta 96 aviones aterrizaron en Lanzarote, registrándose un movimiento total de 533 pasajeros y 100 kilos de mercancías. La evolución en seis décadas ha sido abismal: en 2008 pasaron por Guacimeta 5.438.178 pasajeros, siendo el décimo aeropuerto en importancia en el conjunto del Estado.

Ilusión por la aeronáutica

Antonio D. Carrasco.

El Cabildo de Lanzarote, preocupado por la carencia de unas instalaciones aeroportuarias adecuadas para la prestación de los servicios y la atención de sus usuarios, desde 1948 hasta 1951, cuando finaliza la remodelación de la primera terminal de pasajeros, entre otras adquisiciones y obras menores también contribuye a las reparaciones de la pista de aterrizaje, con gran voluntad y enormes sacrificios de sus presupuestos.

Años más tarde se establecen las servidumbres aeronáuticas y se disuelve el destacamento militar del aeródromo. El 1 de septiembre de 1965 el Aeropuerto de Arrecife, que así se denominaba entonces, en cumplimiento de una Orden ministerial y de las directrices internacionales pasa a denominarse Aeropuerto de Lanzarote.

Sin duda, junto con la desalación de agua, el aeropuerto ha sido el factor determinante para que Lanzarote se haya convertido en un importante destino turístico mundial. En abril de 1967 comienzan las obras de la Terminal de viajeros y en marzo de 1970 se abre al tráfico internacional de pasajeros.

Comienzan a perfilarse las infraestructuras del nuevo complejo aeroportuario, cesa en sus funciones aquel singular edificio que había sido cuartel del aeródromo militar y, desde 1946, la primera terminal de pasajeros. A partir de aquí...

Se hace conveniente despejar los puntos suspensivos y desandar los pasos que escriben la reciente historia de la aeronáutica en la Isla. Deshojar la vieja margarita de documentos relativos al desarrollo, paso a paso, del aeropuerto, evidencia la voluntad política de quienes representaron a los lanzaroteños entonces.

Justo cuando se ha alcanzado un consenso institucional sobre la necesidad de ampliar la pista del aeródromo lanzaroteño en dirección hacia el mar, es el momento oportuno para bucear despacio entre las joyas y tesoros del Museo Aeronáutico del Aeropuerto de Lanzarote, una iniciativa de Aena que rescata para uso público un edificio de indudable valor, y cuyas paredes cuentan mil y una historias de vida.

Un viaje de ida y vuelta de obligado cumplimiento.

 

 

Notas:

(1) Para conocer más, es fundamental la magnífica obra “ La Aeronáutica en la isla de Lanzarote”, de José A. Granados Góngora, editada por Aena en 2002.

 

 

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