“La desidia de la gente que ha gobernado Arrecife es inmensa”

El abandono de los tesoros de la Isla

Dos años estuvo el pintor Santiago Alemán pateándose la Isla, de norte a sur y de este a oeste, “buscando vestigios que siguieran las líneas arquitectónicas auténticas” de Lanzarote. Su minucioso trabajo se plasmó en el libro ‘Tesoros de la Isla'. Sobre Arrecife, denuncia, la “desidia” de los que han gobernado ha precipitado a la desaparición a muchas de aquellas joyas del Patrimonio.

R. Fuentes | M. de la Hoz | F. de la Cruz
[Jueves, 19 de marzo de 2009] [11.00]

La ruina es más llamativa, si cabe, en Arrecife, donde lo que se puede considerar su casco histórico está sufriendo la agonía de esta enfermedad degenerativa. Alemán, que habla como un libro abierto, pone como ejemplo la calle Brasil, en la ribera del Charco de San Ginés. Una calle “emblemática” del Arrecife “marinero” que desemboca en La Puntilla.

Una zona “donde varaban los barcos que traían el pescado fresco”. Hace unos diez años, cuando Santiago Alemán la inmortalizó para su libro, la calle Brasil lucía la torre de la Iglesia de San Ginés. Hoy, desde el mismo sitio que hizo el dibujo ya no se puede ver.

En el entorno de la Iglesia, critica, “han edificado casas de más de tres pisos” y han quemado otras “con nocturnidad y alevosía”. “Dicho sea de paso, para ejemplo de la ciudadanía”, denuncia, “por antiguos políticos enriquecidos en el ejercicio” de la función pública. “Eso se llama servicio al pueblo...”.

El artista se queja de que “la desidia de la gente que ha gobernado la ciudad es inmensa” y se lamenta de que otra de las calles que todavía encierran el aroma del “Arrecife antiguo”, la del Ingeniero Paz Peraza, “lleva el mismo camino” de ruina y destrucción.

¿Pero se puede hacer algo para conservar el casco histórico de Arrecife? A su juicio, debe producirse una implicación tanto del Ayuntamiento como del Gobierno canario “e invertir como Dios manda” para ayudar a las personas que poseen “todos esos tesoros que hay que conservar”.

Está convencido de que para preservar el Patrimonio, no basta con decir 'esto no hay que tirarlo'. “Hay que establecer cuál es el casco antiguo y, luego, colaborar con las personas que viven en ese casco antiguo en el mantenimiento y conservación, como ocurre en otros sitios”.

En cuanto al caótico desarrollo urbanístico de la capital lanzaroteña, para Alemán es inevitable la comparación con “esos pueblitos apartados y ciudades” de la Península donde se diferencia con claridad el casco antiguo del casco nuevo, y donde la ampliación de la urbe se hace de manera ordenada.

“Arrecife no. Arrecife está rodeada de naves comerciales” y “la zona sanitaria está mezclada en medio de la basura”, destaca. “Aquí, como dicen los libros de Álvarez Rixo, las grandes ingenieras de Arrecife fueron las cabras”, que trazaron las vías, caminos por los que regresaban “a los corrales cuando la capital estaba en Teguise”.

“Las cabras tenían su inteligencia”, apunta con ironía, “al parecer incluso más que otros. Con cuernos y todo pero a veces son inteligentes, más que muchos que dicen que no los tienen. Que dicen”.

 

 

 

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