Condenadas a la ruina, abandonadas a su suerte, expuestas sin mimos y cuidados a los rigores e inclemencias del clima y a las acciones de los vándalos, se encuentran en la actualidad buena parte de las piezas clasificadas por el catálogo municipal del Patrimonio Histórico de Arrecife. Quizás, los más desprotegidos, y que peor suerte corren, son los elementos etnográficos. Es el caso de los aljibes, la calera y los molinos.
Basta un simple recorrido por la capital de la Isla para comprobar como estos elementos que forman parte de la ingeniería popular, vinculada al abastecimiento de agua o a la producción de alimentos, se deterioran cada día sin que desde las instituciones públicas se arbitren medidas efectivas de conservación.
Primera parada: el aljibe de Argana Alta
En el barrio de Argana Alta, donde la calle de Cristín Bethencourt, se ubica un aljibe con estructura de planta rectangular para el que, el catálogo municipal del Patrimonio Histórico de Arrecife, recomienda la protección cultural ambiental circunscrita al perímetro del bien. Ésta es al menos la teoría.
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La realidad, sin embargo, es bien distinta. Alrededor de esta obra, de propiedad municipal, se asienta una población creciente, en términos demográficos y de desarrollo urbanístico. De ahí que este aljibe fuera objeto en su día de un estudio municipal que proyectaba una intervención en el interior para reconvertir sus funciones y dotar al barrio de un centro sociocultural.
En septiembre del año pasado, la oposición en el Ayuntamiento denunció que se encontraba “en un estado de abandono total, con un importante deterioro” y ya alertaba que su situación podría “poner en peligro la seguridad de los que allí viven y de los viandantes de la zona”. Una advertencia que ha caído en saco roto.
Segunda parada: la calera de Argana Baja
Sin traspasar las fronteras geográficas de Argana, nos encontramos con otro elemento que debería estar preservado y que padece una lenta agonía. Mucho ha llovido y bastante es el agua que ha caído desde 1999, cuando el equipo de investigación coordinado desde la Unidad de Patrimonio Histórico clasificó la calera de Argana Baja.
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Sobre el único vestigio de la industria extractiva de la cal que en época tuvo Arrecife, que data de la década de los 60, destacaban los investigadores su “forma de tronco de prisma con paredes planas hechas a base de cantos labrados a excepción de la zona interior”, que corresponde con la de la hornilla y que “se levantó utilizando la piedra y el barro”.
A finales de los 90, cuando se elaboró el estudio, los expertos apuntan que se encontraba “en un relativo buen estado de conservación”. Hoy en día, sin embargo, la basura y los escombros se acumulan en su interior y alrededores, y las piedras que conforman su estructura han ido desapareciendo.
Tercera parada: el molino del Cabo Pedro
Desde 'el echadero de los camellos', en el vértice de las calles de Francos y Colegio, atravesando las de Hermanos Zerolo, Cienfuegos, Trinidad y Gran Canaria, bastaba con recorrer 202 imaginados pasos por las adoquinadas y polvorientas callejuelas de Arrecife a principios del siglo XX para encontrárselo. Ahora, a comienzos del siglo XXI, apenas quedan en pie las ruinas del conocido molino del Cabo Pedro.
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Las crónicas de 1827 relatan la existencia de tres molinos en Arrecife, más uno que ya no se ejercita. En 1905, eran los de Duchemin, de González y de Martín Sánchez, en La Vega ; el de don Santiago de León en El Lomo, y el de don Nemesio Rodríguez en Matas Verdes. En 1925 se sumaban a los existentes el de don Luis Cabrera López y el de doña Antonia Castro de Medianilla, también en El Lomo.
El futuro del molino es incierto dado el estado de deterioro actual, que bien pudiera afectar -si no se rehabilita pronto- a su estructura por el estado de los cimientos. De titularidad pública, se encuentra recogido en el catálogo de Patrimonio del Plan Insular de Ordenación de Lanzarote (PIOL) de 1991, así como en el catálogo de protección de Patrimonio Histórico Artístico del Plan General de Arrecife de 1997. También en el catálogo aprobado en julio de 2008. Aunque de poco le ha servido.
Cuarta parada: el Molino de Grimón
No son muchos ni extensos los datos que existen y se manejan sobre esta pieza o elemento etnográfico clasificado por el catálogo municipal con la denominación –probablemente errónea- de ‘Molino del Lomo', y que está ubicado en el barrio de La Vega , haciendo esquina donde confluyen las calles de Alonso Cano, Isaac Peral, El Ecuador y Nicaragua.
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El molino fue construido a lo largo del siglo XIX para atender las moliendas de cereales, legumbres y otras molturaciones que demandaba la población de Arrecife. El edificio fue restaurado durante la década de los 90 del pasado siglo para conservar su estructura original, pero corrió peor suerte el sistema de maquinaria que había en el interior, desapareciendo también su cubierta de madera.
A día de hoy, sin uso conocido, se ha convertido en lienzo para graffiteros. Triste final.
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