Elisa Corujo, médico del Hospital Insular de Lanzarote

“El Hospital Insular, para la labor que hace en estos momentos, ya nació viejo”

Elisa Corujo es médico del Servicio de Geriatría del Hospital Insular de Lanzarote, un centro pionero en el Archipiélago en la prestación de servicios asistenciales a los ancianos, dependiente del Cabildo. A su juicio, un centro que “nació viejo” y que tiene dificultades para albergar todos los servicios que se prestan.

R. Fuentes | M. de la Hoz | F. de la Cruz
[Lunes, 9 de marzo de 2009] [09.15]

- En términos generales, ¿qué están demandando las personas mayores a la sociedad de esta Isla?

- En términos generales la gente mayor reclama a la isla de Lanzarote que existan unos servicios adecuados para su atención. En principio, las instituciones, sobre todo el Cabildo, está haciendo una labor -dentro de las que son las limitaciones en estos momentos- de coordinación en cuanto a la atención al anciano. Se han creado varias residencias, se han creado centros de día, pero no son suficientes. No son suficientes por que la demanda cada vez es mayor y, sobre todo, es mayor la demanda de pacientes que realmente necesitan una atención más cercana: los pacientes con demencia avanzada, los pacientes inmovilizados… El anciano sano, que pide una plaza de residencia, o que tiene una discapacidad menor, quizá no demande tanto como ese anciano que realmente tiene una discapacidad importante y que de alguna manera reclama una atención mucho más exigente en ese sentido.

- El mundo está envejeciendo a pasos agigantados. ¿Lanzarote está preparada para hacer frente a los retos del envejecimiento?

- La adecuación a los retos que se nos van demandando en un futuro es una tarea que tenemos que hacer en el presente. Ahora mismo estamos observando las necesidades asistenciales que los ancianos tienen para de alguna manera proyectar las necesidades de un futuro a corto y medio plazo. Es un momento en el que realmente las instituciones tienen sus limitaciones, como las familias y los ancianos también tienen las mismas. También es verdad de que la población va envejeciendo, de momento mantenemos en Canarias, y sobre todo en Lanzarote, una población con un índice de envejecimiento no tan avanzado como en otras comunidades; vamos teniendo una oferta pero con el tiempo la demanda también es mayor. Ahí tenemos entre todos que reflexionar de cara a un futuro cuáles son las necesidades del anciano desde una situación multidisciplinar; desde un diálogo entre las distintas instituciones a la hora de abordar el problema y a la hora de poner las bases desde ahora.

- En junio de 2007 publicaba usted en artículo en prensa en el que afirmaba que el Hospital Insular era un “centro senil”. ¿Ha perdido la esperanza de que se ‘dignifiquen' sus instalaciones, como reclamaba?

- El Hospital Insular, para la labor que hace en estos momentos, ya nació viejo. Porque era un centro ya mayor en su momento, que fue adecuado para la labor que hacemos ahora. Por eso digo que es un centro senil pero con el tiempo, y dada la presión asistencial que tenemos, las infraestructuras que tienen no dan cabida a esa presión asistencial y, realmente, se muestra más mayor de lo que realmente puede ser por la presión asistencial. Abogamos por unas instalaciones modernas, acordes con los tiempos que tenemos, en un entorno que puede ser cualquier entorno, dando la atención que necesita el anciano con los niveles asistenciales que el Hospital ahora mismo tiene. Sabemos que este centro reúne las particularidades que reúne debido a sus infraestructuras pero soporta un peso muy importante, que es la labor asistencial que lleva a cabo. Una labor asistencial muy joven con un continente que es muy mayor. El contenido es muy joven porque nos hemos adelantado a tener todos los niveles asistenciales en una isla, cuando realmente en otros sitios adolecen de los mismos de una manera tan integrada como nosotros la tenemos ahora mismo. Es una lástima que el centro tenga la precaria prestación que tiene en estos momentos. No me arrepiento de las palabras que dije en su momento de que es un centro senil porque realmente se sigue manteniendo ese calificativo. Intentamos pelear porque este centro con sus niveles asistenciales se mantenga. Y que lo que hemos construido, que son los niveles de atención al anciano, prevalezcan en su conjunto tanto aquí como en otra situación.

- ¿Por qué cree que no ha salido adelante la propuesta de construir un nuevo Hospital Insular en Tahíche? ¿Considera que es la mejor solución?

- La propuesta de un nuevo hospital en unos terrenos que se pueden habilitar, y que pueden ser en Tahíche como pueden ser en otro sitio, es una cuestión que a nosotros no nos compete. Ahora mismo está en juego un planteamiento de cambio, de renovación, de conservación, de los niveles asistenciales y corresponde a los políticos de turno elaborar y discernir cuál es la mejor fórmula para mantener la atención que el anciano recibe en la Isla. Es una negociación a varias bandas la que se está llevando a cabo entre los distintos organismos para dar una adecuada atención y para conservar lo que tenemos. Sí es cierto de que a lo largo del tiempo ha habido mucho color político en esta Isla, y no ha habido la cohesión política desde un Cabildo, desde una institución, para que entre todos los grupos políticos aboguen con toda la fuerza por que Lanzarote conserve y mantenga lo que hemos creado… No cabe duda de que ahora mismo corresponde a la instituciones, tanto a nivel de Gobierno de Canarias como al Cabildo de Lanzarote, que haya una fuerza importante a la hora de mantener con la dignidad que es necesaria los niveles asistenciales que el anciano tiene. Puede ser en este hospital, puede ser en un nuevo hospital, puede ser una integración, pero defendemos lo creado porque lo creado da fundamento a que el anciano en todo momento tenga lo que necesite. Hablar de Geriatría supone hablar de equipos; de distintos niveles; de una unidad de hospitalización de agudos; de una unidad de hospitalización de convalecencia; de una unidad de cuidados continuados; de una residencia de ancianos; de una unidad de psicogeriatría; como de un hospital de día, una consulta externa o de rehabilitación. Si no tenemos esos niveles asistenciales la atención se queda coja; porque el anciano se puede anquilosar o no se prestan los suficientes cuidados si no hay un nivel siguiente al que se le atiende.

- Después de trabajar durante tantos años con personas que afrontan sus últimos momentos de vida, ¿cómo percibe ese trance?

- No cabe duda de que los últimos momentos de vida son los últimos momentos en un trance. Tenemos una vida que es un trance; es un tiempo que vamos a estar aquí. La verdad es que, y en la medida de que uno trabaja en estos tiempos limites de vida, para mÍ es una fortuna porque hay un enriquecimiento de las experiencias de las distintas personas que atendemos que nos proyectan a nosotros de cómo crecer en esos momentos y cómo valorar la dignidad y la calidad de vida de esas personas: muchas veces moviendo pequeñas cosas podemos hacer grandes funciones en ese terreno. Tenemos que tener en cuenta que si de esta vida nos vamos con un poco de paz, lo que va a trascender en las personas que estamos en el entorno va a ser más paz todavía.

- La OMS promueve el envejecimiento activo de las personas mayores. ¿Cómo alcanzarlo?

- Cada vez envejecemos, vamos a ser más pero envejecemos mejor porque los problemas de salud del anciano son detectados y tratados más precozmente. El anciano puede llegar a unos años de su vida muy avanzados pero con muy buena calidad. Todos tenemos que participar de sus experiencias. Últimamente se están haciendo algunas experiencias piloto donde a esos ancianos que han tenido una determinada función en la vida, que se siga manteniendo. Un carpintero, un ejecutivo, un abogado que llega a una edad avanzada de jubilación, por qué no puede aportar sus experiencias a gente que está creciendo y está iniciando empresas y trabajos. Partimos de una sociedad en la que lo que se vende es la juventud; por qué no vender también que hay personas que tienen muchos valores de vida, muchas experiencias y que las tienen que poner en práctica. La vida es válida hasta el último momento; mientras que no cambie su situación mental y funcional el anciano es un miembro más de la comunidad donde pertenece, y en esa comunidad es donde se debe seguir realizando su labor.

- Considerando el progresivo aumento de las personas mayores, ¿cree que llegarán a ser un colectivo influyente?

- Si pensamos en una época pasada donde el senado, que fue constituido en la época romana y venía a estar constituido por personas mayores -la senectud-, es una buena reflexión para pensar que en el tiempo el colectivo de mayores va a ser mucho mayor también. Puede ser un colectivo que va a influir en cuanto a reclamar para sí lo que necesitan para seguir estando activos en la sociedad y para que las instituciones y los gobiernos se impliquen en mantener activo a ese grupo de población que cada vez va a ser mayor. Tenemos que pensar que va a ser un grupo de población mayor y con funciones. Por eso vamos a propiciar que influyan porque debemos mucho al mayor y ellos nos han construido con sus experiencias. Vamos a propiciar que su influencia sea cada vez mayor en la sociedad que compartimos y que ellos han construido para nosotros.

- ¿Considera que la crisis que padecemos puede afectar a los logros sociales adquiridos a favor de las personas mayores?

- Los logros sociales que se han adquirido ya están y van a preservarse. ¿Qué ocurre? Existe un anciano no visible, no institucionalizado, que está en el domicilio y que, de alguna manera, con la situación económica precaria del mismo con la de los miembros de su familia, hace que el cuidador que tenga ese anciano sea de baja calidad en cuanto a los tiempos que se le proporciona. En caso de que las prestaciones queden mermadas la salud del gobierno que nos representa va a quedar mermada también. Económicamente estamos en un momento de incertidumbre y la precariedad la vivimos todos. El anciano quizá con un poquito más de énfasis dado que la familia también se ve mermada económicamente.

 

 

 

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