Se llama Amaya Espinoza Hernández y ha tenido la fortuna de nacer en una familia de artistas. Aprendió y trabajó con su padre -Francisco Espinoza Dueñas- que es un gran maestro conocedor de todas las materias, técnicas, etcétera. Desde "los dieciocho añitos" se dedica profesionalmente a la pintura. Amaya vive para la pintura y la pintura es su vida.
- ¿Cuál es tu formación artística?
- Yo llevo pintando desde que nací, verdaderamente. Dibujando, porque mi padre aparte de ser un enorme artista es un gran maestro y se esmeró muchísimo en que nuestra educación -la mía y la de mi hermana- estuviera en las artes. Evidentemente luego tú tomas tus propias decisiones. Desde los dieciocho años hasta los veintisiete, estuve viviendo en Estados Unidos. Allí, durante cuatro años, fui a una escuela de bellas artes. Pero no creo que la escuela te dé el arte aunque puede ser un sitio de trabajo y aprendizaje. El arte es una búsqueda que llevas por dentro. Es algo que tú tienes que sacar de las tripas. Entonces, evidentemente, trabajo, trabajo, trabajo, y aprender en escuelas y en no escuelas. La pena es que en las escuelas, normalmente no te encuentras a los buenos artistas; te los encuentras ejerciendo. Cada uno tenemos nuestro camino. Mi padre no dejó que yo pintara hasta los dieciocho años. Me enseñó las técnicas de grabado litográfico, que es lo más completo y más difícil. Dibujar, dibujar, dibujar. Y me dijo: cuando yo te diga, cuando yo lo considere, vas a empezar a pintar.
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- ¿Qué lengua habla tu obra?
- El arte es más que políglota, es universal, y en ese sentido te puedes comunicar con cualquiera. Puedes hacerlo con una persona de extracción social baja en Japón y con otra de extracción social muy alta en Nueva York. Si comunicas, el arte tiene que ser políglota para que funcione verdaderamente... Lo que yo quiero contar es mi vida interior y mi visión sin mirar a nadie. Evidentemente he estudiado, he aprendido y veo y admiro a maestros, a artistas que me apasionan, pero al final eres tú... Básicamente es mi vivencia, como yo siento, padezco, disfruto, como enfoco mi mirada, si llego a algún sitio, y si yo eso soy capaz de trasmitirlo a la pintura me va a entender todo el mundo.
- ¿Cuál ha sido tu gran exposición?
- Mi exposición más grande, y que supuso un gran esfuerzo, fue 'Las muertes del rey don Pedro'; un cúmulo de años de trabajo sobre un tema duro y con una cantidad de horas de pintura tremenda. Estoy muy satisfecha. Se presentó en varios sitios, en el Monasterio de San Juan en Burgos, después en una sala lindísima dentro de Reales Alcázares de Sevilla. Eran unas tablas grandes con un formato de 2,40 x 2,40 m ...fue mi gran exposición. Luego, un poco por equilibrio, tienes que volver a un formato más pequeño. Como también me he metido mucho en el tema de gestión cultural y artística tampoco siento tanto la necesidad de hacer exposiciones. Sino que las hago cuando tengo una motivación concreta como ahora con 'Solsticio', que si Dios quiere se hará aquí, en Lanzarote, en junio de este año.
- ¿Cómo es la trastienda de una exposición?
- Un stress y una tensión enorme en el caso de esta exposición en concreto y en todas. Ya sean grandes o pequeñas al final son iguales porque quieres hacerlas bien. Simplemente es pensar que tengas el trabajo listo, y luego moverte un poco para que venga gente. Realmente lo que quieres, al menos yo, es que quede bien la exposición. Si bien es cierto que hay muchos pequeños aspectos de promoción, prensa, invitados, relaciones públicas, etcétera, para que ese evento se produzca bien. Ahí nos olvidamos un poco de lo que es la apreciación real de la pintura, que viene después porque el público sí reacciona y eso me llena...
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- ¿Conoces la Sala de Arte Ermita de San Antonio?
- Sí. Es un espacio precioso. Muy limpio. Muy lindo. Muy cariñoso. Con un buen sistema de iluminación. Es un sitio fantástico para exponer.
- 'Solsticio', tu exposición de Lanzarote, será en junio de este año ¿qué se va a encontrar la persona que acuda a admirar tu obra?
- Se va a encontrar el resultado de esta experiencia en parte, en un cincuenta por ciento. Luego algunas obras anteriores en el reciente plazo. Se va a ver una coherencia en lo que es tratamiento de pintura, incluso motivos. El titulo de la exposición, 'Solsticio', es porque se inaugura el 20 de junio y hacía muchísimo tiempo que quería pintar sobre ese tema. Es una especie de metáfora sobre el solsticio. Yo voy a contar mis cosas.
- Lanzarote ¿qué te parece?
- Tenéis una suerte inmensa de vivir en un sitio como este, que es algo espectacular, completamente único, diferente a todo. La insularidad es un fenómeno que yo por primera vez estoy medio empezando a descubrir las sensaciones que se tienen, que en este caso, para mi son nuevas....es entrar en otra dinámica, en otra magnitud, en otra historia. Yo estoy abierta y me va entrando información. Lo que si he percibido, quizá con más insistencia, es el deseo de la gente de aquí de abrirse afuera, de tener la posibilidad de salir afuera...
- Y después de exponer en Lanzarote, ¿cuáles son tus proyectos?
- Cuando hice lo del rey don Pedro, fue una exposición que preparé en cuatro o cinco años pero que en el tiempo se extendió todavía un poco más, hasta que muy poco a poco hubo una transición a otro tema. Y luego volvió a suceder lo mismo, se alargó. Y ahora mismo más o menos estoy terminando 'Solsticio', que creo que está dentro de mi anterior tema, una especie de homenaje que hice a la 'Villa de los Misterios', las grandes pinturas de Pompeya... 'Solsticio' podría ser la continuación o la caída de la ola de la 'Villa de los Misterios'. Lo que va a pasar más allá no lo proyecto ni quiero proyectarlo porque es una cosa que va a venir sola.
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